Valencia, la pujante ciudad sobre la costa del Azahar con visita a Alicante y a playas vecinas

por Dr. Roberto I. Tozzini

En el 1994, realizamos un breve viaje a España invitado por el Dr. Pellicer, presidente de la Sociedad Española de Esterilidad y Fertilidad a un Congreso de la especialidad en Valencia para dar un par de conferencias, por lo que sin dudarlo, volvimos a armar nuestras valijas y vía Miami, a comienzos de mayo aterrizamos en esta bonita ciudad catalana de la costa mediterránea. Como clásica población proveniente de la Europa medieval, Valencia tiene su casco antiguo, aún parcialmente amurallado y una parte moderna que se extiende sin cesar con edificios altos sobre avenidas rectas. Además Valencia se “asoma” al mar y en esa costa de los Azahares que se va embelleciendo progresivamente, se ubican buenos restaurantes donde comimos como fin de Congreso una riquísima paella a la “valenciana”. Pero la vertiente científica no es el objetivo de mi relato, por lo que me centraré en lo visto y en lo recorrido en el casco antiguo de esta bella ciudad. Valencia es una de las ciudades más pujantes de la España actual con casi 1.000.000 de habitantes, a la par de Málaga, y detrás de Sevilla, Barcelona y Madrid. Fue fundada por los romanos, allá por el siglo II a. C. y por sus tierras pasaron sucesivamente los fenicios, los cartagineses, los visigodos y los árabes. El legendario Cid Campeador, tomó y gobernó la ciudad hasta su batalla final con los árabes que se retiraron sin saber que lo habían herido de muerte. Lo sucedió como Regente su esposa Jimena que resistió por tres años antes de rendirse al asedio de los ejércitos árabes. Durante el siglo XV, Valencia vivió un período de notable progreso en lo cultural, económico y artístico, siendo de esa época la construcción de los principales monumentos góticos, como las Murallas con sus elaboradas 14 torres de ingreso; La Lonja; el original concepto jurídico consistente en una reunión semanal de magistrados, que fallaban en forma inapelable sobre el reparto de las aguas en la ciudad constituyendo el “Tribunal de las Aguas”; los principales palacios y mansiones del casco antiguo y los numerosos Templos como el de la Catedral, la Basílica de la Virgen de los Desamparados, la Iglesias de los Milagros y muchas más.

La Lonja. 2025.

 

Además, Valencia, está rodeada por huertas de naranjos y limones que ocupan la llanura del Turia y pocos km al sur, se encuentra la Albufera, que es la mayor laguna de agua dulce de España, apenas separada por una costa rocosa del mediterráneo y en la Albufera se cultivan los arroces que adornan las ricas paellas valencianas.

Edificios del casco histórico. 1994.

 

Plaza del Ayuntamiento. 1994.

 

Vista frontal del ayuntamiento. 2025.

 

Vista lateral del ayuntamiento. 2025.

 

Plaza del ayuntamiento. 2025.

 

Frente del ayuntamiento con dirección a la plaza. 2025.

 

Ayuntamiento. 2025.

 

La ciudad cuenta un extenso sistema de regadío originado en los romanos y completado bajo los gobiernos árabes que extraen las aguas del río Turia que atraviesa la ciudad de oeste a este brindando un buen flujo de aguas, pero con desbordes e inundaciones periódicas, que llevaron a los valencianos a desviar totalmente su cauce e intubarlo, produciendo un área parquizada en pleno corazón de la ciudad de 10 km de longitud y cruzada por 18 puentes. En sus márgenes y en el lecho del viejo río, se instalaron Museos, cafés e instalaciones deportivas y se desarrolló la original “Ciudad de las artes y la ciencia”, con el Acuario más grandes de Europa. Este conjunto de edificios de corte vanguardista, fue proyectado por Santiago Calatrava, uno de los principales arquitectos catalanes de nuestro siglo.

Lecho seco del río desviado, Turia. 1994.

 

Vista posterior de uno de los arcos de la entrada de Valencia. 1994.

 

En la breve visita al casco histórico del 1994, ingresamos por la puerta situada entre las torres Quart (foto. 2) y caminando entre viejos edificios llegamos a una gran plaza, con una bella fuente en su centro, rodeada por históricos templos y construcciones que se levanta frente a la catedral. Es la plaza del Turia, enfrentada con la plaza de la Reina, que atrae por la extraordinaria fuente mencionada, a turistas y visitantes locales, constituida por un gran estanque circular y rodeada por 8 figuras femeninas de bronce que representan al número de acequias que riegan a Valencia, en medio de surtidores de agua que en la noche toman distintos colores. En el medio de esta fuente se luce una gran figura humana recostada, la del Turia, sobrenombre de un gran pensador, poeta y religioso de la edad media que al momento de mi foto estaba cubierto por decenas de palomas, quizás como una suerte de alegoría a su personalidad pacifista.(fotos 3, 4.). Años más tarde en 2022, a mi bisnieta Almudena, se la ve jugar con el agua que corre por la mencionada fuente (foto 5)

Mi bisnieta mojando sus manos en la fuente. 2025.

 

Ciudad vieja. 1994.

 

Plaza de la Reina con la fuente del Turia. 1994.

 

Iglesia de la Virgen de los Milagros. Tapiz de flores en conmemoración del Día de la Virgen. 1994.

 

He referido que la Catedral tenía uno de sus frentes mirando esta plaza. Se la construyó entre los siglos XIV y XV en un solar no muy amplio, donde existieron previamente un circo romano y después una mezquita. Adaptándose al terreno, la Iglesia muestra un estilo muy particular con tres portales, uno que da a la plaza del Turia, muy estrecho y enmarcado con una vistosa decoración que pertenece al barroco italiano, (foto 6), el otro Portal es gótico (foto 7), y el tercero, románico. Cada portal se abre a una plaza diferente. El interior de la basílica es bastante luminoso gracias a unos amplios ventanales que se abren en la cúpula. (foto 8) .En el altar se destaca un bonito retablo y por detrás en la girola se aprecia una bella resurrección con la virgen en alabastro. Ya en el exterior y al costado de la catedral se levanta una torre octogonal que es el campanario, conocido como “el Miguelete” (foto 9). Desde la terraza del campanario se obtiene una buena vista de los otros edificios venerables de la ciudad y también se ve la cúpula de la capilla del Santo Cáliz (foto 10) comunicada con la Catedral. (foto 11) Esta famosa capilla contiene un finísimo cáliz de ágata, considerado por la tradición, como el utilizado por Cristo en la Última Cena. Los poseedores finales del cáliz fueron los Reyes de Aragón quienes lo donaron a esta iglesia de Valencia. En la capilla, el cáliz está rodeado por hermosos bajorrelieves y coronado por una bóveda azul estrellada. De la Capilla se pasa a un Museo donde cuelgan cuadros de pintores locales y dos bellos lienzos de Goya.

Catedral, el Miguelete. 1994.

 

Puerta de la Catedral, el Miguelete y, más atrás, su campanario. 1994.

 

Cúpula de la Catedral. 2025.

 

Cerca de la Capilla, sobre la plaza de la Virgen, se levanta la Basílica de la Virgen de los Desamparados, (foto 12) un ícono de la ciudad muy venerada por los católicos locales. La imagen que transmite un encanto especial está bajo la cúpula de la Iglesia. Sobre la misma plaza, frente al portal de Los Apóstoles, se reúnen todos los jueves al mediodía el Tribunal de las Aguas, constituido en la institución judicial, más antigua de la región. Este original Tribunal, fue declarado por UNESCO Patrimonio de la Humanidad. También en la zona, se observa otra atractiva Iglesia, la de Santa Catalina con su torre campanario de estilo barroco. En realidad, en sólo pocas cuadras, nos encontramos con magníficos edificios declarados Patrimonio Histórico de la ciudad, siendo Valencia, el lugar con mayor densidad de construcciones patrimoniadas en toda España. Además, como se dijo, una de ellas, La Lonja de la Seda (foto 13,14 y 15) ) y el Tribunal de las aguas fueron declarados Patrimonio de la Humanidad en 1996 y 2009 respectivamente. También se incluyó en esta categoría a una original fiesta, “Las Fallas”, grandes mascaradas con hogueras donde se queman escombros y que se realiza a mediados de marzo. Caminando por Caballeros, pasaremos frente al Palacio de la Generalidad, bello edificio gótico, construido básicamente en el siglo XV por la poderosa familia de los Borja que constituían la versión española de los Borgia de Italia que dieron al mundo, generales, santos, Papas corruptos y hermosas mujeres sin escrúpulos como Lucrecia Borgia. Se ingresa por un atractivo patio con hermosas esculturas. De allí se pasa al Salón Dorado y en el primer piso, visitamos la Sala de los Reyes con su oratorio y un gran Salón que ocupaban Las Cortes Valencianas. Otros palacios son asimismo de interés (foto 16)

Pasaje entre al Catedral y la Capilla. 2025.

 

Basilica de los desamparados. 2025.

 

Frente clásico de la Catedral y al lado, ruinas romanas. 2025.

 

Otra de las tres puertas de la Catedral. 2025.

 

Luego pasamos por la Iglesia de San Nicolás y un poco más adelante giramos a la izquierda para enfrentarnos a dos de la joyas valencianas, la ya mencionada Lonja de la Seda y el atractivo Mercado Central, edificado a comienzos del siglo pasado, (fotos 17 y 18). Por este camino también podemos visitar El Palacio del Marqués de Dos Aguas, asombroso edificio de estilo barroco, donde se ha instalado actualmente el Museo de Cerámica y en planta baja también se exhibe el carruaje del Marqués de Dos Aguas. Algunas cuadras más adelante nos encontramos con el Edificio del Ayuntamiento y su gran plaza adjunta, lugar de ocio y encuentros, muy concurrida y con un bello mercado de Flores (foto 19, 20 y21). A un costado de la plaza puede admirarse el edificio del Correo Central rodeado por construcciones modernas de varios pisos (fotos 22 y 23). También en la parte moderna de la ciudad, se levanta una reconocida Universidad (foto 24)

Frente del mercado central. 2025.

 

Interior del Mercado Colón o Central. 2025.

 

Frente del Banco Central, vecino del Ayuntamiento. 2025.

 

Fuente cerca de la Catedral y la Basílica de los Desamparados. 2025.

 

Facultad de Derecho en Valencia. 2025.

 

Palacio de la Artes en Valencia. 2025.

 

Biblioteca de la Facultad de Abogacía. 2025.

 

Camino desde la Facultad al Palacio de las Artes. 2025.

 

Alicante y playas.

Vista del Castillo de Santa Bárbara en Alicante. 1994.

 

Costanera de Alicante. 1994.

 

Costanera de Alicante. 1994.

 

Costanera de Alicante. 1994.

 

Terminado el Congreso, decidimos recorrer las bellas playas del oriente hacia el sur hasta la ciudad de Alicante. Con auto recién rentado salimos de Valencia hacia el sur, para llegarnos hasta Alicante, en una travesía de casi dos horas. Pero la red de autopistas en España, ya en el 94, eran intrincadas y muy extensas, uniendo todas las ciudades de importancia de la nación. Aparentemente, en un descuido, no tomamos el exit adecuado y súbitamente enfrentamos un cartel que decía Madrid, es decir que ahora viajábamos hacia el noroeste en vez del sur. Paro en la primer estación de Servicio y con voz angustiada le digo a quien atendía la barra: ¡señor estoy perdido!, quiero ir a Alicante, alguien puede ayudarme?. Un joven de una mesa cercana, que me oyó, dice yo voy con mi camión cerca de su destino. Termino mi grapa y usted me sigue. Un camión?, pero es que estoy apurado, balbucié, quiero estar allí en dos horas. Estará antes me contesta, termina su grapa y va a su camión. No me pierda de vista! Recomienda. Y así volvimos a la ruta y por las autopistas adecuadas viajamos a más de 130 km/h hasta un desvío donde el conductor tocó su bocina, señaló la salida que debía tomar (decía Alicante) y él continuó su viaje más al sur. Había aprendido dos cosas; que los camiones en España viajan más rápido que en Argentina, y que la amabilidad de sus choferes no tiene comparación con los nuestros.

Restaurantes de la costanera de Alicante. 1994.

 

Restaurante frente a la playa de Alicante. 1994.

 

Frente a la playa en Alicante. 1994.

 

Marina de Alicante. 1994.

 

Alicante me pareció una población atractiva y tropical, alegre y dinámica que se desarrollaba en dos niveles: el de la costa con su costanera bordeada por palmeras, sus restaurantes y lugares para el ocio, protegidos del sol con una importante marina desde donde zarpan cruceros para todos los puertos mediterráneos y otros sitios del atlántico. Además sus playas vecinas muestran una fina arena blanca. En el nivel superior, la ciudad se extiende hacia la colina, con un centro importante y el antiguo castillo, que corona el lugar y desde donde la vista debe ser admirable. Como no preveíamos tal extensión del viaje, nos sentamos en un café frente al mar y luego de un almuerzo con los clásicos y frescos frutos de mar, regresamos al auto y enfilamos hacia el norte para visitar algunas playas en el camino, y parar un par de horas en la playa de los Reyes, de creciente población: Benidorm. La bella bahía de Benidorm, dibuja sobre el mar una cerrada herradura con un borde norte, en el centro una pequeña isla (foto 18) y otra playa al sur. Ya en ese entonces, la ciudad era un balneario con altos rascacielos que me recordaban un poco a Mar del Plata y que en plena temporada, estaría sin duda demasiado concurrida para nuestro gusto de descanso y tranquilidad en las vacaciones. Y hoy ya no es Mar del Plata, parece Miami.

Marina de Alicante. 1994.

 

Hacia el centro. 1994.

 

Centro de Alicante. 1994.

 

Playa de Villajoyosa. 1994.

 

Playa de Villajoyosa. 1994.

 

Nos sentamos en unas reposeras de la playa, aprovechando que en Mayo había poca gente, tomamos un aperitivo, descansamos un rato mirando el paisaje y luego, al auto nuevamente para seguir camino rumbo a Barcelona para desde allí, tomar un vuelo a Madrid y regresar a Rosario.

Playa cerca de Alicante. 1994.

 

Playa de Benidorm. 1994.

 

Playa de Benidorm. 1994.

 

Playa de Benidorm. 1994.

 

Calles de Benidorm. 1994.