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Actividades » Profesionalismo

Lucía Galán pediatra, divulgadora e influencer

La Dra. Lucía Galán Bertrand es pionera en la divulgación sobre pediatría en redes sociales.

Hace 10 años, cuando la Dra. Lucía Galán Bertrand comenzó a utilizar las redes sociales para hacer divulgación sobre pediatría, no era común que los médicos utilizaran esta vía para acercarse al público. Varios colegas le dijeron que no podría sostener otra profesión al mismo tiempo y le recordaron que los médicos se deben solo a sus pacientes. Y no es que la especialista no amara la pediatría, pero también amaba escribir, divulgar y ser madre.

"Soy sincera, al principio un pequeño sector entre mi profesión saltó, sobre todo gente más veterana, de otra generación. Se pusieron a la defensiva y me decían: no puedes ser buena pediatra si haces tantas cosas", señaló la especialista.

Pero en redes sociales la divulgadora ofrecía al público conocimientos y experiencias para ayudarles a navegar su día a día como padres y la comunidad médica comenzó a reconocer su labor. Con el tiempo las voces escépticas fueron disminuyendo y la Dra. Galán comenzó a recibir múltiples galardones, entre los que destacan el Premio a la Mejor Divulgadora de España por la Organización Médica Colegial y el Premio Pepe Cervera al pensamiento crítico en redes y medios de comunicación. Hoy tiene más de 10 libros publicados y más de un millón de seguidores entre Instagram y Twitter.

Las redes sociales: un espacio del que profesionales deben apropiarse

Para la Dra. Galán la idea de que la gente solo busca contenido basura en las redes sociales es muy limitada. La especialista ha observado que cada vez más familias buscan información referente a la salud de sus hijos en las redes. Y para ella esto es una señal de que los profesionales de la salud deben involucrarse en estos medios de comunicación.

"Las redes eran un espacio que otras personas que no estaban lo suficientemente preparadas habían asumido. Esto dio lugar a bulos, engaños y estafas de gente que se aprovecha de la vulnerabilidad, de la enfermedad o de la necesidad del otro. Por eso creo que es muy positivo que los profesionales sanitarios estemos también en redes sociales. La gente lo agradece muchísimo, porque al final compartes una cantidad tremenda de contenido útil y gratuito", destacó.

La pediatra también ha encontrado en las redes sociales un lugar para combatir la desinformación en todo el mundo, incluso en lugares donde no hay acceso fácil a la educación en temas de sanidad o a la sanidad misma.

"Es una oportunidad grandiosa que no debemos desaprovechar; siempre digo que en la consulta puedo explicar cosas muy importantes a 20 familias. En cambio, con un video de prevención de muerte súbita del lactante podría llegar a un millón de personas en apenas unos minutos y esto es grandioso", agregó.

Escribir como hablas para cambiar la vida de las familias

Desde niña a la Dra. Galán le gustaba escribir y ríe cuando recuerda su adolescencia, los enamoramientos y los poemas que la hacían sentirse como García Márquez. Pero fue el 22 de septiembre de 2014 cuando oficialmente escribió la primera entrada en su blog de pediatría. Allí comenzó a hablar de forma franca y cálida sobre cómo ayudar a un niño a dormir, qué hacer con las secreciones nasales, la bronquitis o temas tan delicados como la depresión posparto.

"Escribía tanto artículos de pediatría como sobre mi experiencia como madre. Con eso también abrí un poco las vulnerabilidades de una madre pediatra. Esto tocó mucho, porque a veces la gente cree que los médicos no tenemos derecho a sentir miedo, a sufrir, a tener dudas o a que nos pasen cosas, siendo que sufrimos lo mismo que otras personas", indicó.

Esa forma accesible de escribir y que mostraba su lado humano la llevó a generar millones de visitas en el sitio web y la editorial Planeta tocó a su puerta. "Me propusieron escribir un libro y no escribí uno, sino 10", comentó la pediatra, quien ya tiene más de 60 ediciones y sus libros están en varios países.

En sus libros utiliza un lenguaje muy parecido a su forma cotidiana de hablar y toca temas de su día a día. Por esto la gente que lee sus libros o mira sus videos en redes sociales le dice que es la misma en todos los medios y "claro que soy la misma, quién más voy a ser", responde.

La deshumanización del paciente

El deseo de la Dra. Galán de acercarse a sus pacientes y atender sus dudas y angustias diarias viene de cuando era muy pequeña y vivió una experiencia en el hospital que le dejó muy claro el tipo de médico en el que nunca querría convertirse.

A los 5 años la Dra. Galán enfermó de una meningitis meningocócica. En ese tiempo un elevado porcentaje de niños fallecía por las complicaciones de la enfermedad y otro porcentaje sobrevivía con secuelas graves, como sordera, daño cerebral o amputaciones. La pediatra señaló: "Por suerte o por desgracia lo recuerdo todo". Pero como niña sus recuerdos no se reúnen de una forma tan densa alrededor de su proceso de enfermedad, sino del trato que recibió mientras estuvo hospitalizada.

"Recuerdo a una enfermera que se sentaba por las noches en mi cama, me peinaba, me hacía trenzas, me leía un cuento. Y a otra que me gritaba, me amenazaba, me quitaba las muñecas que me traían mis padres. Yo estaba aislada en la habitación, incomunicada, mis padres solo podían verme una hora al día, el resto del tiempo estaba sola. En esas circunstancias, con 5 años, pasas mucho miedo".

Durante esos días la vida de la Dra. Galán se limitaba a lo que ocurría dentro de las paredes de su cuarto. Con su imaginación lograba dar forma a las nubes que pasaban por su ventana o se quedaba viendo a las personas en el marco de su puerta, que no se atrevían a pasar por temor al contagio. A falta de explicaciones la incertidumbre y el miedo eran constantes.

"Por ejemplo, los niños no tienen por qué estar siempre desnudos en la camilla. Yo estaba desnuda en la cama y no entendía por qué no me podía poner la ropa, entonces lloraba y pasaba vergüenza y efectivamente, no hay ninguna necesidad de desnudar completamente a los niños. Nos olvidamos que son personas, parece que como son más pequeñitos pensamos que no sufren, sienten ni recuerdan y son experiencias que pueden marcar tu vida para siempre".

"Siempre he dicho que en ese ingreso hospitalario y en esa enfermedad aprendí lo que luego nadie me enseñó en la facultad: a ver al enfermo a través de los ojos del niño. A tomar en cuenta lo que necesita, incluido el afecto y cómo le gusta que le hablen", agregó.

Por eso al salir del hospital dijo a sus padres: "De mayor quiero ser médica de niños para que ninguno vuelva a pasar por esto". Y más que a la enfermedad se refería a cómo vivió el trato en el hospital. A esa ausencia de ternura y de explicaciones que se vuelve una especie de abandono y estado de soledad para el niño.

Lo que no te enseñan en la facultad de medicina

"En la facultad de medicina la visión es estudiar, ser el mejor, salvar vidas, diagnosticar enfermedades raras. Tu expediente se reduce al número de publicaciones y cosas que solamente consigues tú. Y para mí la medicina, la pediatría, debe enfocarse en factores que muchos podrían considerar más sencillos: que los niños se sientan acompañados, que las familias se sientan escuchadas, que les resuelvan sus problemas, que para muchos pueden ser pequeños, pero grandes o pequeños, son suyos".

La Dra. Galán recalcó que es importante tener un buen currículum en las universidades, pero que una buena formación debe incluir el lado humano y la enseñanza sobre una buena relación médico-paciente.

Por fortuna su experiencia fue muy diferente al cursar la especialidad de pediatría, donde dice haber encontrado maestros veteranos y compañeros que pensaban lo mismo que ella sobre el trato que hay que tener con los pacientes. "Mi experiencia con los colegas ha sido maravillosa, somos como osos amorosos y hablamos el mismo idioma".

Para la pediatra su mayor miedo como médica es defraudar a los pacientes en el sentido de que no se sientan acompañados o que se sientan abandonados. Y recalca que aun cuando el miedo al error médico es un fantasma que está presente y que ningún médico quiere afectar al paciente, hay que ir más allá y cada día ser mejores en la relación con todos los actores del sector salud.

Un ritual para escribir

"Cuando mis hijos eran pequeños escribía cuando se acostaban, a las 8:30 p. m. o 9:00 p. m. ya estaban en la cama y yo sacaba 2 o 3 horas para escribir. Ahora son adolescentes y pasan poco tiempo conmigo y tengo más libertad y soy capaz de organizarme mejor", manifestó la especialista, para quien escribir es un momento para conectarse consigo misma, una actividad placentera para la cual tiene un ritual que disfruta en gran medida.

Se prepara un café, pide que no la molesten, entra a su despacho, enciende su lámpara y disfruta el silencio que le permite reencontrarse con sus ideas. Después de un día de consulta llena de las voces de niños y padres, ese es su momento para escucharse a sí misma.

En cuanto a su trabajo en redes sociales, la pediatra habla sobre temas que se presentan en su día a día. Por tal razón no siente esta labor como una carga.

"De hecho, cuando más me inspiro es cuando voy camino a la consulta. Por ejemplo, un día tuve herpes en el labio, estaba fastidiada y en cuanto llegué a la consulta empecé el video sobre herpes. O tengo que ingresar a mi hijo por una sospecha de apendicitis y al día siguiente grabo un video de signos de alerta de la enfermedad".

Así la especialista habla sobre temas tan variados como la adolescencia o la evidencia científica. Y en ocasiones especiales prepara algo más elaborado para abordar el Día del Cáncer de Mama y hacer honor al tema y las personas que lo viven. Esta naturalidad y fluidez en sus contenidos le permite disfrutar y no ver la actividad como un tedio o una obligación.

"No hay motivo para que sienta la divulgación como una carga, porque tengo mi profesión, mis libros, mis centros médicos; para mí las redes sociales son un divertimento. Disfruto de esta interacción y luego me hace sentir tremendamente útil, porque veo que mi comunicación llega a muchos países del mundo y ayuda. Todos los días recibo mensajes diciendo: 'Gracias a tu video supimos que nuestro hijo tenía diabetes y pudimos atenderlo, gracias porque este video que subiste sobre tal cosa me hizo ver las alertas'".

La Dra. Galán señaló que en el momento que comience a sentir su labor divulgativa como una carga puede desconectar y disfrutar de otras cosas que la vuelven una persona integral: su familia, la música y conocer la gastronomía de diferentes lugares.

Por Amapola Nava. Disponible en Medscape.

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